El combate de la violencia sexual contra niños y adolescentes en Nicaragua tiene ahora, con la divulgación del estudio "No más vidas truncadas", realizado por la organización de mujeres Ixchen, un instrumento de sensibilización ante jueces, procuradores, diputados, representantes de instituciones religiosas y universitarias, policías, medios de comunicación y la sociedad en general, para evidenciar la magnitud de este problema.
El estudio presenta una dolorosa realidad pocas veces percibida por el estado y por la sociedad en general: "No se pretende mostrar estadísticas, sino el impacto provocado en la vida de las niñas y adolescentes violentadas". Según las investigadoras, el abuso sexual a menores es una de las expresiones de la desigualdad de género, en que se evidencia el poder masculino, inclusive en la tentativa de acceso a la justicia.
Solamente en el primer semestre de 2006, 120 niñas llegaron a uno de los cinco centros de mujeres administrados por la Ixchen - en Estelí, Matagalpa, Masaya, Granada y Managua - para denunciar las violaciones sufridas. Sin embargo, ese número es sólo una pequeña muestra de la violencia que victimiza a esas niñas, pues hay un sub-registro de estos delitos, especialmente en las zonas marginales y áreas rurales distantes de instituciones encargadas de atender esos casos.
Las niñas violentadas tienen entre 3 y 18 años. Entre los principales factores de riesgo se encuentran: extrema pobreza, desempleo, abandono afectivo por parte de padres y madres, alcoholismo, violencia intrafamiliar, promiscuidad y falta de comunicación. Según las investigadoras del estudio, son denunciados diariamente 10 casos de delitos sexuales, de los cuales sólo uno avanzó hacia el proceso judicial, que muchas veces también es abandonado por las víctimas.
Para el estudio, fueron elegidas 33 niñas sobrevivientes de violencia sexual, que decidieron romper el silencio que guardan por vergüenza y temor al rechazo social, que por lo general impera en este tipo de violencia. A través de aplicación de cuestionarios, entrevistas psicológicas y grupos focales, los investigadores fueron montando el perfil de las muchachas y de sus agresores.
En total, el "No más vidas truncadas" investigó 12 violaciones en Managua, 4 en Granada, 1 violación y 2 estupros en Masaya, 1 violación en Estelí, 13 en Matagalpa, de las cuales 8 son violaciones, 2 tentativas de violación, 2 persecuciones sexuales y 1 abuso deshonesto. 6 casos fueron denunciados en el área rural de Matagalpa y Estelí, los otros 27 son de la zona urbana. Y el estudio verificó que en 12 de ellos las condiciones eran de extrema pobreza, aglomeración y promiscuidad en sus familias.
De acuerdo con el estudio, todos los delitos sexuales fueron cometidos por conocidos: padres, padrastros, familiares cercanos y novios. En un único caso el agresor es desconocido. En la violación múltiple de una niña de 11 años, pues ella no consiguió identificar a nadie. La edad de los violentadores se encuentra entre los 14 y 80 años.
La directora ejecutiva de Ixchen, Gloria Espinoza, durante la presentación de la investigación, dijo que: "Estamos ante una dolorosa realidad que apenas conseguimos percibir. Imaginen por un momento el sentimiento de impotencia, sus dolores en el alma, el llanto silencioso durante días y noches; y al romper el silencio ser sometida a otro proceso que las hace sentir culpables de su desgracia. Necesitamos pasar de la consternación a la acción, y toda la sociedad nicaragüense debe enfrentar este flagelo, para que no haya más ‘vidas truncadas’".
Traducción: Daniel Barrantes -
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=29859
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