MARCO LEANDRO
FOTO ROBERTO GONZALEZ
El martes 3 de agosto el Tribunal de Juicio de Hatillo-Pavas, dictará sentencia en el caso del sacerdote Manuel Serrano, acusado de abuso sexual.
El sacerdote Manuel Serrano Calderón, cura Párroco de San Sebastián, acusado de dos delitos de abuso sexual, en perjuicio de la empleada doméstica de la casa cural, aseguró ayer ante los jueces que espera tranquilo la justicia de los hombres, porque la justicia divina ya lo absolvió, debido a que es inocente.
El prelado se dirigió brevemente ante los jueces Ana Cecilia Carballo. Laura Sánchez y Raymond Porter, al concluir el juicio, y antes de que los juzgadores se retiren a deliberar, para dictar sentencia este martes.
Con voz suave, Serrano sostuvo que cree en la justicia: “Quedo en sus manos. Les agradezco las atenciones”.
Horas antes, todas las partes en proceso habían hecho sus respectivas conclusiones, en contra, y a favor.
A Serrano la fiscalía, oficina de la Defensa Civil de la Víctima, el Instituto Nacional de Mujer (Inamu), le achacan al menos dos abusos sexuales contra una mujer. Los hechos se habían dado en la casa cural.
Según la acusación, el sacerdote acosaba sexualmente a la víctima aprovechando que era su patrón. Siempre se le insinuaba.
“LA TIRÓ A LA CAMA Y LA MANOSEÓ”
Para evitar “problemas” la mujer se había inventado toda una estrategia para no estar a solas con él en el dormitorio cuando tendía la cama, sin embargo, un día, el sacerdote, logró pillarla y la empujó a la cama y se le subió encima y le acarició sus partes íntimas.
Según la mujer logró sentir que el sacerdote estaba erecto. En su relato la empleada doméstica, indica que forcejeó, algunos segundos y logró escaparse al cuarto de pilas y comenzó a lavar ropa.
En otro momento, el sacerdote la arrinconó en el baño de la casa cural, intentó besarla y le apretó fuertemente los pechos, tanto, que le dolieron. En este segundo abuso, ella no se supo si estaba o no erecto. La mujer se dirigió primero a la Curia Metropolitana, donde de inmediato trasladaron de parroquia al sacerdote, y luego recurrió, a la defensoría, al Inamu y a la fiscalía a interponer la denuncia penal.
Por esas conductas, la fiscal Shidely Mayorga solicitó a los jueces lo condenen a 10 años de cárcel por los dos delitos y Johanna Rodríguez de la oficina de la Defensa Civil de la Víctima solicitó ¢5 millones de acción civil resarcitoria.
Luego, los defensores del acusado y de la Curia Metropolitana que es la demandada civil, Alejandra Araya, Rafael Medaglia, y Vaneza Zúñiga, realizaron todo un análisis de la prueba documental y las declaraciones de todos los testigos, incluida la ofendida.
PADRE CON TESTÍCULO ATROFIADO
Araya hizo énfasis en las graves contradicciones de la ofendida que dio varias versiones de los hechos. Aseguró que en una declaración dice que en el primer evento no estaba erecto y en el segundo sí. Luego en otra declaración al contrario.
Pero además sostuvo que los otros testigos indican que la mujer que lo acusa es muy chismosa, se prestaba para “serrucharle” el piso al sacerdote y que de todos era sabido que decía: “Yo no no quiero ese viejillo”.
Por su parte, Rafael Medaglia sostuvo que el informe del perito forense fue categórico al indicar que el sacerdote tiene un testículo atrofiado, padece de varias enfermedades y que a sus 63 años es muy poco probable que pueda tener una erección. Por eso, aseguró que la mujer no está diciendo la verdad.
Con esos alegatos, Araya y Medaglia, solicitaron a los jueces absolver a Serrano Calderón y rechazar la acción civil resarcitoria.
http://www.diarioextra.com/2010/julio/31/sucesos15.php
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