Quizá sea de su interés, si es aspirante a adoptar, si usted cree que un hijo es la salvación de algo, si es Periodista, si es Fiscal, Juez, Defensor de Menores de la Nación, Legislador, miembro de UNICEF, Defensor de Derechos Humanos, miembro del Comité de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño en Argentina, Arzobispo, Papa, Gobernador o Presidente de la Nación.
Juventud y humanismo tiene espacios de aproximación que son, también, ámbitos de representación. El 40% de la población de nuestro país, es decir: millón y medio de sus ciudadanos son jóvenes entre los 15 y 35 años, así lo plantean las encuestas, o en investigaciones, aunque en otras latitudes la juventud comienza a opacarse a los 25 años , o a veces se prolonga hasta los 28. Las muestras de opinión no los presentan como individualistas, narcisos, automarginados, consumistas, sujetos a la estigmatización social, indiferentes ante los deberes ciudadanos, con poco sentido de la pertenencia o simplemente desencatados. Citar porcentajes resulta superfluo, simplemente porque es el orden social es el que está en crisis. No solamente la juventud.
El Patronato Nacional de la Infancia PANI puso en operación recientemente un programa que pretende orientar a los padres sobre cómo pueden criar a sus hijos con metodologías alternativas a las aplicadas tradicionalmente para su corrección.