Rafael Lara
END - 21:25 - 08/11/2009
Alberto es un campesino de Matagalpa, de 31 años, en su niñez sufrió desnutrición y las consecuencias no se hicieron esperar en su desarrollo físico y síquico. Tuvo déficit en su desarrollo intelectual y, no sólo eso, sufrió eventuales alteraciones cardíacas y convulsiones. Tiene tendencia a padecer enfermedades respiratorias agudas por tener bajas sus defensas.
El problema es que los efectos de la desnutrición, al establecerse en su infancia y sin poder atenderlos de manera adecuada posteriormente, se convirtieron en permanentes.
Nuestro ejemplo, Alberto, forma parte del millón 200 mil nicaragüenses en la subnutrición, según el estudio de Naciones Unidas: “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe”, el que establece que esta fuerza laboral, en estas condiciones, para un país representa una enorme reducción de su potencial y de su desarrollo económico.
Hay que tomar en cuenta que Nicaragua es el tercer país centroamericano con las cifras más elevadas en este problema. Aquí, dos de cada diez niños menores de dos años sufren desnutrición crónica y talla baja, principalmente en áreas rurales.
Los estudios señalan que Guatemala tiene la tasa más alta de desnutrición crónica entre niños menores de cinco años en América Latina, con un 49 por ciento de desnutrición; le sigue Honduras con el 29 por ciento, Nicaragua con el 20 por ciento, y El Salvador con el 19 por ciento.
Pérdidas impactantes
Ramón Noguera, Director Nacional del programa de Seguridad Alimentaria y Nutricional del Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, comenta que de acuerdo con el monitoreo de esta institución, el fenómeno El Niño está afectando fuertemente, y según los datos preliminares, en el corredor seco hay más del 90 por ciento de pérdidas, sobre todo en lo referente a granos básicos.
Según los últimos estudios de la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud, Endesa, el promedio de niños y niñas de cero a cinco años desnutridos en Nicaragua es de más del 27 por ciento, con una pobreza en el país de un 46 por ciento en general, y de éste, entre el 25 y el 26 por ciento de la población está en extrema vulnerabilidad.
Estos datos oficiales son de 2005, sin embargo, es seguro que con las crisis estas cifras se van a incrementar y el país, aunque ya tiene un considerable apoyo internacional, en especial del Programa Mundial de Alimentos, PMA, necesitará más ayuda alimentaria para los próximos años.
Comentó que el PMA está en Nicaragua desde 1972, efectuando sus programas en diferentes modalidades. Fue a partir del paso del huracán Mitch que se implementaron acciones más concretas en el componente de grupos de “alimento por trabajo” y “grupos vulnerables” con atención a mujeres embarazadas, lactantes y niños de siete a 36 meses.
Situación crítica
Martín Flores, delegado departamental del Magfor, señaló que la situación en Matagalpa, entre otras zonas del país, es grave, porque prácticamente no hay postrera, que era la esperanza de las familias del territorio.
“Ya tuvimos una reunión con los alcaldes a nivel de los cuatro municipios de Sébaco, Darío y Terrabona, además de las instituciones del Estado y de las organizaciones comunales, para ver las acciones concretas sobre la problemática. Se está elaborando un diagnóstico para ver las condiciones de cada municipio y luego poder trabajar en un plan de acción que posteriormente se dará a conocer”, dijo Flores.
Él habla de la necesaria implementación de siembras a través de riego, pero también de esforzarse por sacar adelante la cosecha de apante, además de la producción de huertos.
Sin embargo, para todo esto se necesitan fondos. Mientras tanto, los habitantes del sector señalan que están dispuestos a trabajar por su sobrevivencia, pero no lo harían con las microfinancieras y sus altos intereses.
“En este territorio la situación de la postrera es seria. Lo que ayudará a mantener cierto nivel de alimentos disponibles es que la primera siembra fue relativamente buena, y muchos lograron conservar alimentos. Ahora nos queda duplicar esfuerzos en apante, para paliar en parte la situación, aunque será verdaderamente difícil”, indicó el delegado del Magfor.
Flores mencionó que el programa Hambre Cero se está implementando con gran éxito con 150 beneficiados en ese territorio, y que a nivel departamental se entregaron 2 mil 735 bonos productivos alimentarios.
Sin embargo, para el alcalde de Terrabona, Jairo Antonio Mendoza, son desconocidas las acciones que el gobierno hace con Hambre Cero, y, realmente, no ve mucho movimiento en los funcionarios del Magfor para encontrar una salida al problema.
Apoyo del PMA en Nicaragua
William Hart, con tres años y seis meses como representante del Programa Mundial de Alimentos en Nicaragua, PMA, nos comentó que para apoyar a nuestro país anualmente se invierten alrededor de 12 millones de dólares, para atender a un promedio de 450 mil personas en situación de vulnerabilidad, o sea, que 1 de cada docena de nicaragüenses recibe asistencia de esta organización internacional.
“De los 153 municipios en el país hemos priorizado 42, en los departamentos del norte y la Región Autónoma del Atlántico Norte. Así hemos identificado y enfocado geográficamente las áreas en términos de desnutrición”, explicó Hart.
Indicó que con el Ministerio de Educación implementan la merienda escolar, entregando alimentos a 3 mil escuelas. Con el Ministerio de Salud se lleva a cabo el programa de nutrición a grupos vulnerables de mujeres embarazadas y niños menores de 36 meses, aplicando esta modalidad en 197 puestos de salud a nivel nacional.
“Tenemos tres proyectos priorizados en Nicaragua. La primera prioridad son mujeres y niños menores de 24 meses; la segunda, es la merienda escolar vinculada con la educación, y la tercera prioridad es la agricultura”.
La entrega de alimentos no es considerada gratis, ya que las personas beneficiadas deben hacerse un chequeo médico continuo. Esto asegura la presencia de mujeres y su participación. Igual ocurre con la merienda escolar y con la asistencia a los colegios.
“Hay zonas muy pobres como San José de Cusmapa, en Madriz, donde tienen las más altas tasas de desnutrición infantil, de hasta un 80 por ciento, pero a nivel nacional los sectores con más desnutrición en niños son Terrabona, San Lucas, Santa María y Río Coco, que son las zonas priorizadas por nosotros en términos de inseguridad alimentaria y desnutrición crónica”, indicó.
El representante del PMA comentó que para el apoyo a la población necesitada hay sus limitantes, como la necesidad de infraestructura. Por ejemplo, la zona de Río Coco es una de las más pobres de la región, con 120 comunidades. Sin embargo, sólo hay 80 escuelas, y la entrega de la merienda escolar sólo se da donde hay centros escolares, quedando 40 comunidades sin cubrir.
Remarcó que los programas del PMA están exclusivamente vinculados a la nutrición, la educación y la inversión en el capital humano. Todo esto al lado de la agricultura y del medio ambiente. Así también se busca enlazar el trabajo en las parcelas con el fin de diversificar la productividad, mejorar los terrenos, construir barreras y reforestar, todo para mejorar las capacidades de sobrevivencia.
Hart considera que la situación será más dura para el próximo año, con la caída de la productividad por el fenómeno climático El Niño. “En estas zonas no hay fuentes de trabajo. En Terrabona o en San José de Cusmapa no hay nada de eso. Por lo que estas personas viven de la agricultura, de su parcela, pero la sequía está golpeando fuertemente”, manifestó.
Según los datos del mapa de la pobreza, realizado por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo, hay 38 municipios en estado de pobreza severa, 39 están en la categoría de pobreza baja, y en total general son dos millones 224 mil 814 personas en estado de pobreza severa, de un estimado de 5.4 millones de nicaragüenses. Se cree que luego de la crisis económica y de la sequía de este año la situación ha empeorado.
Mientras haya recursos, aquí estaremos
En tanto, esperan mantener el apoyo de los donantes, como la Unión Europea, que se comprometió a entregar recientemente 4.3 millones de dólares, suficientes para al menos dos años, y poder asistir con la entrega de alimentos a mujeres embarazadas y a niños menores de 36 meses.
“Creo que tenemos el apoyo de los donantes, y siempre que tengamos los recursos continuaremos trabajando en Nicaragua”, expresó Hart, mientras supervisaba uno de los proyectos de alimentos a embarazadas o a lactantes. Entre las beneficiadas nos encontramos con Flora Rivas, de la comunidad Cuajiniquil, Matagalpa, quien desde hace un año recibe apoyo a través del programa alimentario. Ahí recibe maíz, arvejas, cereal y aceite, productos de gran ayuda para su familia, en una zona donde las lluvias no ayudaron a la cosecha de postrera.
Por su parte, Auxiliadora Soza Sequeira, con cuatro niños, es beneficiaria desde hace dos años, cuando llegó a Cuajiniquil con su marido. “Y es que la siembra ha estado mal. Mi marido sembró, pero se perdió todo. Toda la manzana sembrada de maíz”, comentó Soza.
Crisis de alimentos se agudiza
* La crisis financiera global elevó en seis millones la cifra de hambrientos y desnutridos en América Latina y el Caribe, hasta llegar a un total de 53 millones de personas en 2009.
* El documento de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), titulado “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe”, recalca que la crisis de acceso a los alimentos “persiste y se ha profundizado” en los últimos tres años.
* Según cifras de la FAO, de 1990 a 2006 se consiguió reducir de 53 a 45 millones las personas que pasaban hambre, pero de 2006 a 2009 se desvanecieron los avances logrados durante más de un decenio. En América Latina y el Caribe se registraron 53 millones de personas con hambre, un aumento del 12.8 por ciento con respecto al año anterior.
* Aun cuando la región presenta superávit en la disponibilidad de alimentos, existen tres países considerados como de bajos ingresos y deficitarios en alimentos, siendo estos Haití, Honduras y Nicaragua.
* El estudio señala que Nicaragua tiene el gasto público más bajo entre 17 países de la región latinoamericana, tomando en cuenta que es el tercer país con los más altos niveles de desnutrición global.
http://www.elnuevodiario.com.ni/especiales/61340
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