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MEXICO: Niños jornaleros, mutilación y muerte

Los miles de niños que trabajan en los campos agrícolas del país como jornaleros, a los que arriban con sus familias procedentes de las llamadas zonas de expulsión, están expuestos a pesticidas y abonos químicos aplicados a los cultivos, cuyos efectos pueden ocasionarles hasta la muerte.

narce santibáñez y guadalupe cruz

México, D.F., 7 de mayo (apro-cimac).-

En torno al número de ellos en esta situación no hay datos precisos, pero la Comisión de Desarrollo Rural del Senado apunta que son un millón, y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) sostiene que suman 620 mil, cuyas edades fluctúan de 6 hasta 17 años.

Originaria de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz e Hidalgo, a la niñez jornalera se le puede ver laborando en los campos de Baja California, Durango, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Puebla, Tamaulipas, San Luis Potosí, Sonora y Sinaloa, principalmente.

Se levantan en la madrugada, como toda la familia, porque arrancan su labor a las 6 o 7. Se cubren la cabeza y la boca con trozos de tela, para protegerse del calor, del polvo y, afirman, para evitar que los agroquímicos no los dañen.

Pero esta protección no es efectiva, pues muchos padecen dermatitis, intoxicaciones, quemaduras, anemias. Además de las insolaciones, deshidratación y accidentes, que no son raros y les llegan a ocasionar mutilaciones o la muerte.

Martha Zárate, integrante de la Unión de Grupos Ambientalistas, revela que los pesticidas contienen piretroides, sustancias que atacan el sistema nervioso central, que puede causar parálisis e incluso la muerte.

Enfatizó que para las niñas el riesgo por estas sustancias es grave, pues a largo plazo, cuando lleguen a ser madres, el producto tiene la posibilidad de nacer con algún tipo de malformación genética, debido al contacto con los venenos de los plaguicidas. Incluso los niños podrían sufrir trastornos reproductivos, como esterilidad.

Comentó que los pesticidas pueden producir diversos tipos de cáncer: en piel, sangre o hígado.

Nashiely Ramírez, de la Red por los Derechos de la Infancia, indicó que hay diferentes tipos reacciones a los plaguicidas, según la exposición.

Los efectos inmediatos son intoxicación aguda e hipersensibilidad. Y los efectos a largo plazo son intoxicación crónica, problemas cardiovasculares, respiratorios, gastrointestinales, renales y oftalmológicos.

“Todos los plaguicidas son tóxicos y requieren de un manejo adecuado, pues los efectos se pueden adquirir a través del agua, aire, alimentos, ropa contaminada y por el tránsito de los campos en tratamiento”, puntualizó Nashiely Ramírez.

Sin embargo, Patricia Díaz Romo desde hace más de una década alertó sobre la grave amenaza de los agroquímicos en las y los jornaleros agrícolas, incluidos los menores, específicamente en Nayarit.

La exposición a estas sustancias es permanente, denunció, porque no sólo es el contacto que tienen con ellas en los sembradíos, sino a través del agua y los alimentos, pues reutilizan los envases.

¿Más funcionales y productivos?

Nashiely Ramírez apunta que es común que mujeres, niñas y niños sean contratados en las hortalizas, porque “tienen las manos más pequeñas y funcionan mejor para la recolección más delicada”.

En su oportunidad, el ombudsman local Óscar Loza Ochoa Además aclara que, por su edad, los menores son más ágiles en el corte y recolección, debido a su corta estatura, y son más productivos que los adultos.

Los menores, al igual que los adultos, ganan de 45 a 71 pesos diarios por jornada, según el tipo de cultivo y el volumen de la cosecha, pero en muchos campos sólo les pagan la mitad.

“Trabajan como esclavos —denuncia Ramírez, de la Red por los Derechos de la Infancia—. Aunque cuando no van a los campos se quedan inactivos, porque no hay propuestas integrales de protección y educación que eviten el aumento de adicciones, abusos sexuales y embarazos adolescentes”.

Más niñas jornaleras

La Encuesta Nacional de Empleo de 1999 (ENE 99), revela que en México existían 170 mil niños —de entre 12 y 14 años— trabajando en los campos agrícolas. Y las niñas sumaban 37 mil 861.

La Encuesta Nacional a Jornaleros Migrantes y del Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas (ENJM/Pronjag) concluye que 3 de cada 7 niños (entre 6 y 11 años) y 5 de cada 8 niñas se suman al trabajo asalariado en los campos.

Leyes incumplidas

La Ley Federal del Trabajo establece que para emplear adolescentes de 14 a 17 años se requiere el consentimiento por escrito de los padres o tutores, y un certificado médico, lo que generalmente se incumple.

Además, la normatividad fija sanciones económicas que van de tres a 155 veces de salario mínimo, sin importar el número de niñas y niños que trabajen en los campos, por eso a los propietarios no les inquieta cubrir la multa, que cuando mucho alcanza los 7 mil 400 pesos.

Recientemente, el Senado exhortó a la Sedeso y a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a atender las causas que originan la migración indígena campesina, así como prohibir la explotación laboral infantil.

Pero a pesar del marco legal, existe la explotación laboral de la niñez. Esta realidad sólo se hace visible cuando alguna niña o niño sufren las consecuencias del trabajo en su salud o cuando mueren.

Situación nacional de los menores

—350 mil abandonan cada año sus comunidades.

—50% son indígenas.

—45% registran desnutrición.

—90% no asiste a la escuela.

—50% de los que sí asisten a la escuela están en primero o segundo grado de primaria (Fuente: UNICEF).

http://www.proceso.com.mx/noticia.html?sec=1&nta=50395&nsec=Nacional

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Fecha: 8 de mayo de 2007 a las 08:33

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