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COSTA RICA: Costa Rica: Maquila para la industria del cine 'porno'

Filmación de películas sin ningún control

Por: Lorna Chacón y Eunice Báez (SEMANARIO UNIVERSIDAD)
Fecha publicación: 18/05/2007

Expertos ven una delgada línea que tiende a confundir el modelaje con los servicios sexuales.

'Solicito chicas para películas eróticas y pornográficas. Pago entre $80 y $150 por película. Sólo chicas presentables. Experiencia no indispensable’.

El texto anterior corresponde a un anuncio publicado en la página de Internet http://www.mundoanuncio.com, donde, por medio de un clasificado gratuito, se convoca a mujeres de Costa Rica a participar como actrices en una película pornográfica.

Aunque muchos quisieran cerrar los ojos ante esta realidad, lo cierto es que la industria del cine pornográfico en Costa Rica existe desde el año 1996 cuando se filmó la película 'Tiquicia Caliente’.

En los últimos años, esa industria ha cobrado un mayor auge con nuevos filmes como 'Paradise Party Girls’ (mejor conocida como 'El Clon sexual’), o 'Meat my boyfriend’, producidas por empresas estadounidenses como 'Frenzy Film Group’ (Hotel Costa Rica).

Este 'boom’, en el que incluso se han visto involucradas algunas modelos de pasarelas nacionales, se ha intensificado debido a que el país ofrece muchas facilidades para la producción audiovisual, hermosas locaciones en playas y montañas y una amplia biodiversidad, la cual incluye, por supuesto, a sus hombres y a sus mujeres.

Además, ninguna entidad del Estado tiene la obligación de regular este tipo de industria, la cual, aunque se trata de una actividad legal si participan mayores de edad, usualmente se realiza de forma clandestina.

De este modo, cualquier empresa puede venir al país, contratar actores y actrices así como personal técnico, filmar una o varias películas e irse sin verse sometida a ningún tipo de control ni al pago de impuestos.

El tema ha aparecido en algunos medios de comunicación desde enero pasado, cuando se descubrió que una conocida modelo llamada Michelle López participó en algunas películas pornográficas que se exhiben actualmente en el Cine Metropolitan y también se comercializan en formato DVD.

López negó públicamente que ella fuera la mujer que salía en dichos filmes. Después reconoció su participación, aunque dijo que lo hizo obligada, por lo cual demandó a cuatro costarricenses, entre ellos el empresario Daemon Badilla, representante de la empresa productora de los filmes.

Posteriormente, la querella fue archivada por falta de pruebas y el abogado de Badilla, Joan Salazar, anunció que contrademandaría a López por injurias, calumnias y difamación contra su cliente.

El último capítulo de esta historia es el fuerte rumor de que en nuevas películas que estrenará el Cine Metropolitan desde este 17 de mayo aparecen otras modelos famosas de Costa Rica, entre ellas presuntamente una exintegrante del desaparecido programa de televisión 'A todo dar’ y una conocida modelo de ropa interior.

Curiosamente, pese a que en estos filmes pornográficos también trabajan hombres costarricenses, pareciera que éstos no son noticia para la prensa del corazón.

Destapar la 'doble moral’

Uno de los periodistas que más se ha dedicado a escribir sobre el tema del cine pornográfico en Costa Rica es Ariel Chaves, del Diario Extra.

El reportero aseguró a UNIVERSIDAD que en Costa Rica 'los medios de comunicación gastan millones de colones en la industria del modelaje y ¿qué es lo que venden?. Mujeres sensuales, bonitas y que todo el mundo quiere verlas chingas (desnudas). Entonces, Diario Extra tiene la misión de informar que algunas de estas modelos también hacen cine porno’, explicó el reportero.

Según Chaves, '¿cómo explica usted que una modelo, con lo que gana, tenga un condominio, un carro de lujo, ropa carísima y se codee con gente de dinero?. ¿El modelaje da para eso?. Por Dios, hay algo detrás de esto’, agregó.

El periodista consideró que 'muchas modelos encontraron un nicho de mercado haciendo porno’, pero se trata de una 'doble moral’ pues trabajan por un lado modelando ropa íntima o como edecanes en eventos y, por el otro, se ganan $5.000 filmando 60 escenas sexuales con siete hombres.

'Es un trabajo como cualquier trabajo, el punto no es que sea prohibido, sino que jueguen con la doble moral: o hacés porno o sos modelo, a menos que haya un blanqueamiento social de la actividad’, agregó.

El periodista también destacó la falta de control que existe en la industria en el país pues 'estamos hablando de dinero fácil: a ellos (los productores) no les importa usar carne de cañón para relaciones anales, vaginales y orales. No les importa si quedan embarazadas o si adquieren el sida’, añadió.

En ese sentido, en otros países se exige el uso del condón en las filmaciones pornográficas pero en Costa Rica no existe ningún tipo de regulación al respecto.

Por esa razón, de acuerdo con el testimonio de una de las actrices, varias de ellas se infectaron en sus partes íntimas trabajando en una película (Ver recuadro 'Confesiones de nuestras estrellas porno’).

¿Explotación?

La coordinadora de la Unidad de Prevención y Control de las Infecciones de Transmisión Sexual y VIH Sida de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), Gloria Terwess Posada, dijo desconocer la existencia de una industria de cine pornográfico en Costa Rica.

Sin embargo, aseguró que ha notado cambios importantes en la dinámica del trabajo de los trabajadores del sexo en el país, lo cual, sumado a las facilidades tecnológicas actuales, puede derivar en cine o vídeo pornográfico.

Según Terwess, estos cambios en las formas tradicionales de prostitución responden a las influencias extranjeras y mediáticas mediante prácticas como las 'call girls’ (acompañantes que los clientes contactan directamente), el turismo sexual, el sexo compartido y otra serie de servicios que se han hecho populares recientemente.

La experta considera que en Costa Rica se ha 'adelgazado’ la línea divisoria entre la persona modelo y la persona dedicada a vender servicios sexuales y se ha confundido al modelaje como un oficio y al modelaje como una forma de entretenimiento de carácter sexual.

Según la especialista, 'muchas veces se considera que prostitución es sólo vender servicios sexuales, pero las pasarelas de ropa íntima que recientemente se realizan en nuestro país podrían considerarse una forma de trabajar con el sexo’.

'Al ignorar los riesgos sociales, biológicos y psicológicos, se ingresa a un sistema de explotación donde la persona es asumida como un objeto sexual y no un sujeto’, explicó Terwess, quien abogó por 'una mayor regulación e información por parte de las autoridades’.

Por su parte, la directora del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, Mercedes Ramírez, dijo que si bien esa entidad es la reguladora de la actividad audiovisual, 'la producción cinematográfica nacional no requiere de ningún tipo de permisos’.

Por esa razón, el centro trabaja en la creación de una Comisión Cinematográfica que se encargaría de regular la filmación de películas en territorio nacional, pues actualmente 'no se paga nada’.

En el caso de las películas pornográficas, Ramírez destacó que 'se está aprovechando el morbo para hacer clandestina una industria que es legal’ pues en Costa Rica existe libertad de espectáculo y libertad comercial siempre y cuando se trate actores y actrices con mayoría de edad.

Otro elemento es que no existe ninguna regulación para fijar los salarios de los actores ni para determinar el riesgo que sufre, por ejemplo, una actriz pornográfica, de adquirir una enfermedad de transmisión sexual o el que sufre otra actriz que debe lanzarse de un trapecio en un circo pues 'ambas cosas son riesgosas’.

'Creo que la pornografía no sería el camino que yo escogería para hacer dinero, pero por ley yo no puedo oponerme a eso porque la ley lo permite. Es una cuestión de escogencia’, puntualizó Ramírez.

Un buen negocio

Aunque no existen estudios que precisen un perfil del cliente en el mercado pornográfico costarricense, una consulta realizada por el programa de televisión ’7 Días’, de Canal 7, demostró que aproximadamente el 70% de los consumidores de películas y revistas pornográficas son hombres, que lo hacen de manera solitaria, un 25% en pareja y sólo un 5% corresponde a mujeres.

Rodolfo Vásquez, administrador del Cine Metropolitan, explicó a UNIVERSIDAD que la industria del cine pornográfico es un excelente negocio para las empresas productoras, no así para los exhibidores como él, pues la industria pirata ha provocado una disminución en el número de asistentes al cine.

'Al principio fue un 'boom’, especialmente los primeros tres días de estas películas pero al cuarto día la asistencia bajó un 69% por la piratería. Ya el porno no es como antes, cuando venían 200 personas por día al cine’, aseguró Vásquez, quien lamentó que 'la piratería ha causado el cierre de un 80% de los cines’ en su mercado.

El administrador recordó que en Costa Rica la industria porno se inició en 1996 y cada año se realizan en el país 'unas cinco o seis filmaciones’ de las cuales se producen varias películas.

Vásquez dijo que el costo de producción de una película en Costa Rica ronda los $135.000 pero las compañías pueden obtener hasta el 1.000% de la inversión.

El administrador del Metropolitan agregó que en Estados Unidos a las actrices pornográficas les pagan $600 por escena sexual, mientras que en Costa Rica el pago oscila entre $300 y $400.

Vásquez reconoció que si bien la pornografía no es ilegal, en Costa Rica se maneja 'de a calladito’ porque es una sociedad 'conservadora’ donde se intenta resguardar el catolicismo y el criterio del ser costarricense.

'Yo creo que ser actriz porno no es ser puta, ni ser actor porno es ser puto. Es tirarse la fantasía de ser actor’, añadió.

Según las estadísticas del Cine Metropolitan, a las exhibiciones de películas pornográficas asiste un 70% de hombres solos, un 20% de parejas y un 10% de mujeres solas, todos con edades que oscilan entre 25 y 70 años.

A diferencia de otros cines, no existen 'tandas’ sino que las películas se pasan ininterrumpidamente desde la tarde y con el pago de ¢2.000 colones un espectador puede ver el filme las veces que desee.

Un abogado independiente aseguró a UNIVERSIDAD que el cine pornográfico es tan rentable que él fue contratado por un estadounidense con el objetivo de que le hiciera una investigación del mercado local, pues su cliente estudia la posibilidad de invertir próximamente en el país.

Consultado sobre el tema, el reconocido productor audiovisual Oscar Castillo dijo desconocer que existiera este tipo de producciones en Costa Rica como una industria desarrollada, pues únicamente conoce lo que se ha publicado en la prensa.

'No sé realmente nada de esto, pero no sería de sorprender’, dijo Castillo, quien destacó que actualmente existen todas las facilidades para que esta industria se desarrolle en el país, por lo cual 'cuando el río suena, piedras trae’.

En contraste, el realizador Ingo Niehaus, co-autor del guión de la película 'Password: una mirada en la oscuridad’ (2002), dijo que la filmación de películas pornográficas en Costa Rica 'es parte de ese proceso de globalización en el que Costa Rica está inmersa con o sin TLC (Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos)’.

'Estamos sometidos a esta presión de prestar nuestros recursos, sean bosques, mares o seres humanos a la demanda que hay en el exterior. Mientras en el país no se regule, las personas están expuestas a las arbitrariedades que quieren ofrecer los extranjeros que vienen a producir hoteles o condominios, a comprar nuestras tierras o a comprar mujeres, hombres o niños’, añadió.

Niehaus dijo que 'lamentablemente en todo el mundo este género de cine se escapa totalmente de cualquier reglamento y Costa Rica no es una excepción’.

'Lógicamente, hay ciertas disposiciones morales e incluso legales que sí tendrían que conservarse, como lo es el trabajo infantil, donde tenemos una palanca para impedir que los niños sean utilizados en este tipo de producciones’, añadió.

La diputada del Partido Acción Ciudadana (PAC) Andrea Morales, ha sido una de las impulsoras de un proyecto de ley para prohibir la tenencia y producción de pornografía infantil.

Al ser consultada sobre la pornografía de adultos, Morales dijo que 'no la prohibiría porque cada persona tiene derecho a tener sus gustos, siempre y cuando sea entre adultos y que haya consentimiento, pero me parece que debería haber una comisión de cinematografía que realice una regulación en ese sentido’.

Por su parte, Rose Mary Madden Arias, integrante del equipo interdisciplinario contra el hostigamiento sexual del Centro de Investigaciones de Estudios de la Mujer (CIEM) de la Universidad de Costa Rica, aseguró que el país 'debería tener vigilancia sobre el uso del cuerpo de las mujeres’.

'Se debería hacer una revisión de la legislación’ pues 'se está invitando a la población a que mire este tipo de películas, a tener sexo sin protección, siendo estas compañías absolutamente responsables de propagar el VIH y otro tipo de enfermedades de carácter sexual con consecuencias hasta de muerte para las mujeres’, puntualizó la experta.

Confesiones de nuestras estrellas porno

A continuación se ofrecen extractos de entrevistas que han ofrecido algunas mujeres costarricenses que han participado en películas pornográficas filmadas en Costa Rica, cuya identidad se protege.

Debido a que este semanario no pudo concertar una cita con ninguna de estas actrices, se reproducen frases de entrevistas publicadas por el periodista Ariel Chaves en Diario Extra.

'No me avergüenzo de haberme metido en eso. Lo hice por necesidad. Lo hice porque necesitaba la plata’.

'Placentero no fue. Ahí no se disfrutó nada. Fue todo actuación. Mucha ignorancia, pues creían que disfrutábamos y eso no era cierto’.

'Un detalle es que llegaron muchas chicas que eran vírgenes. Lloraban del dolor las pobres y no cortaban pues decían: 'eso es realismo’. Muchas de ellas se fueron y nos le pagaron nada’.

'Me pagaron $2000 (un poco más de un millón de colones). Alquilé una casa y la amueblé. En la familia todos disfrutaron algo de esa plata. En mi casa saben lo que yo hice’.

Consultada sobre si tuvo problemas en sus partes íntimas por infecciones, una actriz respondió: 'sí, yo creo que eso les pasó a todas. Al principio nos querían cobrar hasta las medicinas, pero al final ellos (los productores) pagaron’.

'En la vida sólo existe una moral. Yo creo que existe gente que es hipócrita. Mucha gente se cree intachable, pero no es sólo pornografía, pues existen narcotraficantes y estafadores’.

'Soy de Quepos, tengo 22 años (…) Estaba estudiando pero no me fue bien, luego quedé embarazada, me casé, no funcionó. Soy madre de una bebé de cuatro años. Me vine para San José y me puse a bailar en los night club’.

'Ellos fueron muy duros con todos los que llegamos pues nos dijeron a todos: aquí el que no sirve se va. Hubo gente que trabajó mucho y no se le pagó’.

'Mujeres éramos como seis o siete y hombres la misma cantidad. No lo sé, fueron muchas veces pero como había varios productores, uno salía y entraba otro y me decía la necesito a usted ya’.

'Ellos me dijeron que tenía que hacer escenas anales por cinco minutos. Yo no tuve problema pero les dije que no quería salir en todas las escenas. Todo eso se habló’.

'Nos dieron unos contratos donde decía que ellos podían hacer los que les daba la gana. Yo sabía que tarde o temprano todos se iban a dar cuenta. Un amigo me llamó y me dijo: 'te tengo en mi computadora’. Yo sabía que era un contrato con el Diablo’.

'Con el dinero me puse pechos nuevos y, además, le compré los muebles a mi mamá’.

'Yo les digo que el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra’.

http://www.argenpress.info/nota.asp?num=042796&Parte=0

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Fecha: 21 de mayo de 2007 a las 12:06

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